
En su congreso fundacional celebrado en 2006,l a Confederación Sindical Internacional decidió establecer el 7 de octubre como referencia anual para llevar a cabo acciones por el trabajo decente en el mundo. Cada año que pasa, asistimos al deterioro del mismo, ya de por si precario, en muchos lugares. Al mismo tiempo como consecuencia de la crisis económica mundial, hemos llegado al mayor índice de paro jamás alcanzado, cerca de 205 millones de personas.
Esencialmente son los mismos que ya contribuyeron a sacar del pozo a las entidades financieras a través de los diversos rescates llevados a cabo, por los diferentes gobiernos. Ahora vuelven a la carga con recortes sociales y/o eliminación de servicios y beneficios que resultan esenciales en el sector público. Con el mayor índice de paro jamás registrado, resulta más importante que nunca que se apoyen las soluciones por el empleo y la protección social.
La no adopción por parte de los gobiernos de medidas que transformen las políticas económicas, de forma que se creen empleos dignos, nos puede conducir a que millones de hombres y mujeres se vean abocados a la marginación con efectos dramáticos, en los próximos diez años. 45 millones de jóvenes pasarán a incrementar las filas del desempleo, sin un medio para sustentar su vida y desapareciendo prestaciones y beneficios sociales, las consecuencias pueden ser imprevisibles.
La lucha por el empleo digno no solo sigue de actualidad, sino que cobra un especial sentido tras cuatro años de movilizaciones sindicales y sociales.
A pesar de la gravísima situación que vivimos, los diferentes gobiernos han eliminado de sus objetivos la recuperación del crecimiento de la economía y la creación de empleo.
Esta incapacidad de gestión que les corresponde, tras cuatro largos años de crisis, aún existiendo otras medidas, pretenden salvarla fijándose como objetivos recortes sociales y legislativos, cuya base es la reducción del tan cacareado déficit de las deudas, para calmar a los mercados.
En nuestro país CCOO y UGT, han determinado que los actos tengan lugar el día 6 de octubre. Es más muy importante que nos movilicemos enla Jornada Mundialpor el Trabajo Decente, haciendo coincidir las reivindicaciones de los trabajadores españoles y europeos, y rechazando el modelo discriminatorio que carga la salida de la crisis en los hombros de los trabajadores.
Los efectos de la crisis se han dejado sentir con virulencia, en los más de 5 millones de personas sin empleo con especial afección a los jóvenes. A esta pandemia se le unen los cambios regresivos de leyes y recortes sociales draconianos cuyos efectos están contribuyendo al desmantelamiento del Estado de Bienestar, al incremento del número de personas que pierden su empleo y a la creación de un clima de conformismo social que sea utilizado para ahondar en los recortes sociales y laborales como única vía de enfrentar la crisis.
Se empieza desprestigiando a los sindicatos acusándolos de vivir de las subvenciones, después a los empleados públicos por unos supuestos privilegios que hay que cortar, se tacha a los servicios públicos de foco eficientes y con todos estos ingredientes el Gobierno comenzó con su política de recortes de fondos y prestaciones.
En contra de estas medidas, Comisiones Obreras Aragón seguiremos movilizándonos y reclamando a los Gobiernos que:
- El crecimiento y unos puestos de trabajo decentes, y no medidas de austeridad, resultan esenciales para superar la crisis y poner fin a la pobreza
- Unos servicios públicos de calidad son fundamentales para llevar una vida decente y no deben ser recortados en aras de la consolidación fiscal;
– El sector financiero sigue en deuda y ha de pagar por el daño que ha causado y ponerse al servicio de la economía real respondiendo a las necesidades humanas reales.
Rafael Casas Zelaya
Secretario de Política Sectorial e Internacional